Todos
en casa suelen tratar a este hijo como a un pequeñito, empezando por los
hermanos y terminando por los padres. Al ser el menor toda la familia se ha
acostumbrado a cuidarlo, darle consejos y protegerle.
Por
lo general, el hijo menor se ve librado de muchas angustias que los padres han
experimentado con sus hijos mayores. A estas alturas los papás están más
cansados y con menos ganas de complicarse la vida.
Puede
que el menor tenga algunos privilegios que no les conceden a los demás hermanos
sobre todo en lo que se refiere a las tareas en grupo. Y es que secretamente
los padres piensan “es el chiquito”.
Pero
existe un aspecto del que muchos hijos menores se quejan y es que no son
tomados en cuenta o los callan cuando quieren opinar. Pueden sentir mucha frustración
cuando, por ejemplo, están todos hablando en la mesa y el menor dice algo pero
nadie le hace caso. No lo escuchan.
Todos
se sienten con derecho a darle consejos y le dicen lo que tiene que hacer como
si los demás tuvieran la verdad absoluta. Además les ponen de ejemplo a los
hermanos mayores y todo eso solo hace que su autoestima se vea dañada. Es como
si fuera difícil ser reconocido como hijo menor, pero también como un hijo con
palabra y voz.
Pasan
de ser los sobreprotegidos y mimados a ser los no escuchados y los que siempre
tienen que hacer lo que los grandes mandan.
En
medio de esta situación, el hijo menor tiene que crecer y ayudar a su familia a
entender que él no es un bebe y que se ha construido como un adulto, aunque
para el mundo de los demás de la familia no sea así.
Todos
los miembros de la familia tenemos
el mismo derecho a formar
parte de ella, y nadie puede negarle su lugar a otro ni
ocupar un lugar que no le corresponde. Esto genera desorden y termina en conflicto
interno y conflicto con los demás, pues de una u otra forma
la convivencia y los destinos de los integrantes de la familia, muestran que se
está en un lugar que no corresponde. Por ejemplo, cuando un hijo menor ocupa
el lugar del hijo
mayor generaresentimiento
del que se siente desplazado y obligaciones o derechos que no le corresponden
al que toma el lugar que posteriormente terminan en
culpas o vergüenza, desequilibrando las relaciones y su propia individualidad.
El hijo que aparece primero tiene
prioridad respecto al que llega después, no quiere decir preferencia, quiere
decir que es el primero
que ejerce los beneficios y luego los demás en su
respectivo orden, así como también ejerce los deberes antes que los demás y
cada uno a su tiempo en orden de llegada.
Se
dice que los hijos menores tienen muchas características específicas, tienden a
ser extrovertidos, sociales, también son los más inestables financieramente de
todos los hermanos ya que su interés principal suele ser el de pasar un buen
rato, que son perezosos y más relajados, que suele ser muy encantadores, pero
también manipuladores y malcriados, que suelen ser el más consentido y
protegido dentro de la familia, que goza de privilegios especiales, que tienden
a ser egoístas, ya que están acostumbrados a que los demás consigan las cosas
por ellos, que suelen ser muy dependientes de sus hermanos mayores y de sus
padres, ya que habitualmente están sobreprotegidos, acostumbran ser afectuosos
y encantadores, aunque también encubrir una de las personalidades más fuertes y
pugnantes de la familia, pero al ser seres manipulativos es posible que logren
engañar a padres y hermanos mayores.
Sin
embargo, son los más divertidos, alegres y se mueven mucho mejor socialmente
que sus hermanos mayores. Si bien estas son características típicas
dadas por el orden de nacimiento, existen algunas excepciones, como por ejemplo
cuando hay una gran cantidad de tiempo entre los nacimientos de cada uno, lo
que permite la mezcla de características, o si el primer hijo es una niña y el
siguiente un niño.
Cuando
son pequeños, todos estos rasgos de su personalidad son vistos sin cuidado. El
problema viene al hacerse grandes. Ya que según algunos expertos, los hijos
menores frecuentan ser buenos en los estudios y trabajos en los que otros obedezcan
a ellos, pero no en aquellos donde estén en relación de dependencia. Esto
sucede porque están acostumbrados a manejarse por sus propias pretensiones, y
no por las de los demás. Yo pienso que estos rasgos no son exactamente en todos
los hijos menores, a lo mejor algunas características si las tengan, pero no
todas, es depende como los padres hayan educado a sus hijos para que estas
características resalten, también el hijo grande o el de medio podría tener
algunas de estas.
Si
desarrolla su personalidad libre y saludablemente, puede llegar a ser el más
independiente de los tres. También será el mejor cuidado y educado, puesto que
los padres ya tienen experiencia. Los hermanos mayores sentirán una especial
responsabilidad por él, pero si es educado para que sea fuerte y libre, podrá
ser un soporte importante para sus hermanos.
Los
hermanos grandes, por lo que general toman a veces una actitud hostil hacia los
hermanos pequeños, pero siempre los aguantan, cuidan y sobreprotegen, al igual
que los padres. De niños, pudimos sentir que nuestra mamá o papá tenían algún
favorito entre los hermanos. Esa rivalidad genera fricciones entre los hijos,
pero no todas son rosas para el favorito. Ser el favorito trae sentimientos de
culpa y se sienten mucho más obligados a cuidar a sus padres en el futuro.
Muchos
padres se sorprenden al ver que sus hijos son tan diferentes al haber
sido criados bajo un mismo entorno familiar, bajo las mismas normas y preceptos. Pero la
notabilidad de cada uno de nosotros no es aleatoria, sino que se adquiere de
acuerdo al lugar que cada uno ocupa en el seno familiar.
Yo
digo que la mejor opción es intentar educar y tratar a sus hijos de la misma
forma, la personalidad del mayor no es la misma que la del menor o el (o los)
de en medio, el lugar que un hijo ocupa entre sus hermanos determina rasgos
importantes de su personalidad, pero no siempre tiene que ser así, es mejor
optar como una forma de criarlos del mismo modo para que haya una convivencia
armónica, bueno en mi opinión es lo que me hubiera gustado.
Limon
Rios Daniela.
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